¿Qué repercusiones legales tiene?


La proliferación de nuevas sustancias obedece en primer lugar a cuestiones legales. Los fabricantes de este tipo de drogas sortean mediante modificaciones químicas las regulaciones internacionales sobre fiscalización de estupefacientes. No es una cuestión de pasión por la química, es una cuestión económica (en la que finalmente juega con la salud de las personas). Las leyes van siempre con retraso, cuando se prohíbe una sustancia, ya se han preparado otras de nuevas que no estén incluidas en los tratados de fiscalización sobre drogas de Naciones Unidas.
Además, la tenencia o consumo en la vía pública pueden ser motivo de multa si esa sustancia está en las listas y tratados de fiscalización de estupefacientes y de acuerdo con nuestras leyes.
Para mantener un negocio, los fabricantes de este tipo de sustancias elaboran análogos de sustancias fiscalizadas con efectos sobre el organismo a corto, medio y largo plazo desconocido.

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